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Tratamiento paliativo: mitos y realidades.

El tratamiento paliativo es el proceso de atención médica que tiene por objeto aliviar el sufrimiento de pacientes con enfermedades potencialmente mortales. Los síntomas que se intentan mejorar son el dolor, la falta de aire, el insomnio o el desasosiego, entre otros. 

  En un momento de la enfermedad coexisten estos cuidados con el  tratamiento de la misma como es la quimioterapia en el cáncer. Sin embargo, al avanzar el deterioro del enfermo y al carecer de un tratamiento eficaz, se continúa solo con aquellas medidas que no generen más incomodidad. En esta fase suelen suspenderse ciertos medicamentos que no son esenciales y se evitan procedimientos invasivos como una sonda nasogástrica.

  Debemos aclarar que en nuestro país no se permite la práctica de la eutanasia, vale decir, administrar una droga que cause la muerte de una persona de manera intencional. Sin embargo, sí existe el derecho de un paciente a recibir un tratamiento para no sufrir como son los calmantes potentes como la morfina y sedantes.

  Es así que podemos hablar de una «eutanasia pasiva», esto es, no tomar medidas que prolonguen la vida, o mejor dicho, prolongar una agonía en esta etapa de la vida.

  Existen diversas indicaciones que se pueden llevar adelante como tratamiento paliativo. No obstante la más importante es la de intentar que el paciente no sea internado ya que se lo priva de estar en contacto con sus allegados. Esto tiene un poder para confortar mucho mayor que cualquier medicación. Además, en su hogar el paciente puede continuar con ciertos gustos que habitualmente tiene como dormir cuando quiera, escuchar la música que le gusta o tener una vista por la ventana más bella que la de un hospital. Sin duda son  pequeñas cosas que se tornan verdaderamente significativas en los últimos días de vida tanto para el paciente como para la familia. 

  Un tema que con frecuencia genera confusión es el uso de la morfina. En ocasiones se relaciona a esta medicación analgésica con problemas cardíacos y, desafortunadamente, se pospone su indicación. Debe saberse que en las dosis habituales no debe provocar inconvenientes excepto por sus efectos adversos comunes como son las náuseas/vómitos y la constipación.

  En definitiva, el tratamiento paliativo se indica en múltiples condiciones médicas terminales y debería ser llevado adelante por un equipo conformado por el médico junto a un enfermero, un psicólogo y los familiares. Si en el trayecto de la atención surgen interrogantes debe hablarse con el profesional de referencia en un ambiente de escucha empática, respeto y tranquilidad ya que está implicado tomar decisiones sobre el último tramo de la vida de un ser querido que merece una muerte digna.    

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