Llega el verano, por lo que uno empieza a frecuentar más la pileta, el río y el mar. Con eso aumentan las posibilidades de contraer otitis externa.
Su principal causa suele ser la retención del agua o la humedad que se crea en esta zona y que genera las bacterias responsables de la infección. También puede ocurrir tras sufrir una lesión en el conducto, por ejemplo, al meter hisopos o auriculares. Por eso, es importante recordar que no debemos introducir nada en el oído. Es más frecuente en los niños debido a que tienen conductos más pequeños.
El conducto auditivo externo está cubierto de piel y posee glándulas semejantes a las de la transpiración, que producen cera. Esta cumple el papel de impermeabilizar la piel, repeliendo la humedad. Por este motivo, las personas que producen cera normalmente tienen menos posibilidad de desarrollar otitis externa.
Debido a que la humedad permanece “encerrada” en el oído externo, la piel pierde la impermeabilidad y los gérmenes la infectan.
Si bien no se trata de una afección grave, suele ser bastante dolorosa. Los principales síntomas son:
- Sensación de oído tapado o pérdida auditiva.
- Inflamación, enrojecimiento o picazón del conducto auditivo externo.
- Dolor o molestia en la parte exterior del oído.
- Segregación de un líquido.
La prevención de la otitis es simple y está al alcance de todos:
- Evitar bañarse en aguas contaminadas.
- Reducir el tiempo de inmersión y permanencia en el agua; evitar tiempos prolongados en ambientes húmedos.
- Al finalizar el día de inmersión, es fundamental secar el oído.
El consejo es llenar el conducto auditivo con alcohol puro, colocando la cantidad de gotas que permitan el llenado. Permanecer un rato con el oído hacia arriba y luego vaciarlo girando la cabeza con el oído hacia abajo. El alcohol se evapora rápidamente, seca la piel y desinfecta el conducto.
Si al alcohol se lo acidifica, se aumenta su poder antibacteriano. Se puede comprar alcohol bórico en las farmacias o fabricar en casa alcohol acidificado con ácido acético (vinagre blanco). Para hacerlo, en medio litro de alcohol puro, se extrae y desecha una cucharada sopera, y se le agrega la misma cantidad de vinagre de alcohol. No usar hisopos para este proceso.
Si hubiera alguna perforación de la membrana timpánica, el alcohol podría penetrar al oído medio y producir un fuerte ardor. En este caso, también puede usarse un secador de pelo, con aire ambiente, no necesariamente caliente, durante unos 10 segundos desde una distancia aproximada de 20-30 cm enfocado al conducto auditivo.
En caso de persistir los síntomas de dolor intenso y pérdida auditiva, se debe consultar con un especialista.