Esta es una reseña de Manuel Albano Zárate, mi padre, un médico comprometido con la salud de ciudad de San Nicolás, pequeña por aquel entonces pero con un gran contenido histórico.

Un médico que supo combinar la Ciencia práctica con la filosofía y la psicología de sus habitantes que eran su UNIVERSO. Confieso que pude advertir su dimensión con el andar del tiempo. Su concepto hipocrático de la MEDICINA ayudaba a aceptar las diferencias en el ejercicio de su época respecto de las actuales y tal vez de las que vendrán.

Nació en San Nicolás el 22 de Junio de 1904 en un hogar “Pobre pero Digno” castigado por la orfandad que significó el fallecimiento prematuro de su padre dejando a su esposa y a tres niños pequeños. Su madre, Lorenza Espinal “vasca, navarra y montañesa” como solía decir, afrontó su crianza. Pero un nuevo inconveniente lo iba afectar: un traumatismo muy importante en el miembro inferior derecho y una osteomielitis persistente lo obligó a mantener reposo durante un año y medio.

Se afectóel cartílago de crecimiento, sobrevivió casi milagrosamente con reposo y curaciones. Con particular deferencia la escuela Nº 2 de calle Garibaldi envió una maestra a domicilio para continuar su educación por ese largo período hasta que pudo reintegrarse a la misma. Quedó como secuela un ostensible defecto motriz que le valió el apodo de “El rengo”. Trató siempre de superarlo.

De allí en más ayudaba a su familia atendiendo un puesto en el Mercado Municipal. Sehabía hecho muy lector y ya mostraba condiciones intelectuales significativas en el Colegio Nacional donde se recibió de Bachiller. Al terminar los estudios secundarios y gracias al esfuerzo de la familia y en especial de su tía Antonia Subiza fue a estudiar Medicina a la Universidad Nacional del Litoral en Rosario, donde trabajó de disector y realizó el Practicanato. Fue Presidente del Centro de Estudiantes de Medicina y obtuvo finalmente tras una carrera regular en tiempo el título de DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUGIA en enero de 1930.

Inició su trabajo profesional en Rosario pero sabía que debía volver a su ciudad y asílo hizo con especial atención a gente de escasos recursos.
Una revista nicoleña publico por entonces esta noticia: “A cinco años de actividad médica la personalidad de este joven galeno ha tenido un perfil acción extraordinaria que ha podido cimentar sus condiciones de hombre de ciencia y de investigador tesonero apoyado por su clara y fecunda inteligencia. No incurrimos en exageración con afirmar que se trata de uno de los valores más prestigiosos de la zona además de la consideración que ha conquistado en Rosario entre aquellos que han sido sus profesores”.

Ascripto a la sala de Clínica Quirúrgica del Hospital Centenario publicó trabajos en la Semana Médica de Bs As., revista del Centro de Estudiantes, revista del Circulo Médico de Rosario, y primera Sesión Científica del Círculo Médico de San Nicolás fechada el 21 de junio de 1934.

Instaló su primer consultorio en “Altos de Cordiviola” en 9 de Julio y Garibaldi e inició su carrera en el Hospital San Felipe que suspendió por renuncia colectiva de médicos en 1932 para reincorporarse al año siguiente en distintos servicios: Radiología, Pediatría, y finalmente en Cirugía. Fue designado Director del Hospital en abril de 1938 hasta marzo 1944. Creó la Asociación de Médicos del Hospital decidiendo finalmente constituir el grupo fundacional del CIRCULO MEDICO DE SAN NICOLAS.

Por aquel entonces y siendo médico legista fue nombrado Médico de los Tribunales de San Nicolás, donde cumplió, al decir de jueces y abogados criminalistas, una eficaz
labor con valiosos informes y trabajos presentados en la Revista de Medicina Legal de
Rosario.

Como vemos tanta y variada actividad lo obligaba a un esfuerzo significativo en la quetoda la familia, mi madre, mi hermana y yo estábamos comprometidos. No había vacaciones y sólo en contadas oportunidades algunas salidas en automóvil por la ciudad y el campo.

Así llegó el momento de nuestra partida a Rosario para estudiar Medicina. Nos veíamos una vez por mes un fin de semana y así podíamos conversar algo más relajadamente. Nuestra casa era siempre la prolongación del consultorio. Con trabajo y sacrificio llevamos adelante nuestra familia.

Creo que al correr el tiempo he aprendido a valorar la extensión enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de sus observaciones así como la correlación de las ciencias y especialidades, y el perfecto equilibrio entre la Medicina y el Hombre a quien está destinada.

Murió el 8 de junio de 1958 a los 54 años de edad cuando sólo me faltaba un año de carrera y quizás me hubiera permitido de haber ocurrido mas tarde compartir mas con él y haberlo comprendido en toda su dimensión. Una muerte súbita una hora después de haber terminado una operación de urgencia en la Clínica San Nicolás a las siete de la mañana de un domingo frío y lluvioso.

Quedó su obra, su trayectoria y el afecto de sus pacientes. Había muerto el “Médico de los Pobres” como lo titulaban diarios y revistas de esta ciudad. Un ejemplo y un compromiso para nosotros…

Dr. Manuel Zárate (hijo)

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